La historia de las calles de la grandiosa Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Estas dos calles, situadas en pleno corazón del puerto porteño, nos relatan la historia de una Argentina en crecimiento, cuyas ambiciones, tal vez, le quedaban un poquito grandes. (Mejorar intro.)
Durante el Gobierno de Julio A. Roca y debido al aumento de las importaciones, los gobiernos nacional, provincial y porteño se toparon con un grave problema. El Río de la Plata —que entonces llegaba a la altura de la actual Alem— era esencialmente innavegable por su baja profundidad. A raíz de esto, se barajaron varios proyectos que preveían la construcción de un puerto artificial más accesible que facilitara el acceso de los barcos. Aquí entra uno de los actores de esa historia: Eduardo Madero.
Eduardo Madero nació en 1833 en Buenos Aires. Fue un comerciante, político e historiador. También era sobrino, por parte de su padre, del vicepresidente de Roca, Francisco Madero. (Mejorar desarrollo)
A 1881, Madero había publicado ya tres proyectos para la construcción de un nuevo puerto que dé al Río de la Plata. El último de estos fue finalmente aprobado por el poder ejecutivo en 1882.
El proyecto, diseñado por John Hawkshaw y financiado por Baring Brothers, consistía en una serie de diques interconectados por dos canales, uno al norte y otro al sur. De este modo, se construiría una isla artificial con cuatro diques, separada de la Ciudad por un canal de circulación.
Sin embargo, no todos coincidían en la viabilidad del proyecto. Los opositores consideraban el proyecto muy ambicioso y costoso. Más aún, si las embarcaciones crecieren, se volvería imposible que pasen por el canal. Sin mencionar que el sistema del “canal con dos entradas” presentaba serios problemas logísticos.
En efecto, ni bien inaugurado en 1889 se volveron realidad todos estos temores. Al crecer el tamaño de las embarcaciones, el paso por el canal resultaba imposible. En menos de 10 años, el puerto quedó totalmente obsoleto. Argentina había vuelto al punto de partida.
La propuesta de Madero no había sido la única en su género. Un encarnizado debate se había suscitado en torno a qué solución emplear. Cuando el gobierno nacional optó por la de Madero, se descartó una en particular que ya había sido elegida por el gobierno provincial: la del Ingeniero Huergo.
Luis Augusto Huergo nació en 1837 en Buenos Aires. A los 12 años falleció su padre y su hermano lo mandó a estudiar en un colegio estadounidense. Volvió a Buenos Aires en 1857. En 1862 se recibió de agrimensor en la UBA. Ni bien el rector inauguró la carrera de Ingienería en la UBA, Huergo se anotó. El 6 de junio de 1870 se graduó como el primer ingeniero de la historia argentina.
Huergo fue nombrado Director técnico de las obras en el Riachuelo. Desde esta posición, presentó su gran proyecto: la construcción de una serie de muelles, en forma de peine, para el ingreso y descarga de los barcos en la costa porteña.
Su proyecto fue en su momento rechazado por el de Madero. Sin embargo, debido a su fracaso, las autoridades volvieron a recurrir al diseño de Huergo. El Puerto Nuevo, que empezó a construirse en 1911 y se concluyó en 1928. Como el diseño original, este puerto consta de una forma dentada con seis dársenas para la descarga de las embarcaciones.
Este último Puerto Nuevo es el actualmente utilizado.